Los relicarios "lignum crucis", en forma de cruz patriarcal, debieron ser bastante numerosos entre los templarios, desgraciadamente, como en todo lo que les perteneció, los ejemplos que sobrevivieron a la extinción de la Orden son
hoy día muy escasos. La rapacidad de ladrones sin cuento y la incurría de las instituciones supuestamente encargadas de velar por nuestro patrimonio cultural, depredando unos y consistiendo otros, han mermado considerablemente el caudal de las preciosas joyas templarias a que nos referimos. Si a ello unimos guerras, invasiones, banderías, desamortizaciones, revoluciones, y otras mil atrocidades más, tanto propias como ajenas, resulta milagroso que haya llegado hasta nosotros alguna de estas joyas y que se conserven algunas noticias de las desaparecidas.
En total hemos conseguido, hasta ahora, noticias de trece lignum crucis relacionadas con encomiendas y posesiones templarias, de las cuales solamente seis se conservan en la actualidad, y aún de éstos solamente cinco son auténticos, ya que el de Caravaca (Murcia) es una reproducción moderna, puesto que el original fue robado en 1934.
La desaparecidos, se encontraban en Torres del Río (Navarra), Villalcázar de Sirga (Palencia), Villamuriel de Cerrato (Palencia), Alfambra (Teruel), Artajona (Navarra), Maderuelo (Segovia), y Montesa (Valencia), de algunos de ellos solamente quedan vagas referencias en las crónicas antiguas y de otros únicamente resta la leyenda popular o la tradicional.
Por lo que respecta a los conservados, salvando el caso ya citado de Caravaca, tenemos los de Ponferrada (León), que se
guarda en la Catedral de Astorga; Miraflores (Segovia, capital), que guardan en Zamarramala; Bagá (Barcelona), que se guarda en la iglesia de San Esteban; Murrugarren (Navarra), depositado en Estella; y Zamora, que se custodia en la
Catedral procedente de alguna de las cuatro iglesias que el Temple poseyó en esta ciudad1.
Si analizamos esquemáticamente los diversos componentes de la leyenda, tradición e historia de cada lignum crucis templario, observaremos inmediatamente que existen unos rasgos comunes, unas pinceladas que se repiten
insistentemente, componiendo un cuadro general de trece características que sirven para definir los elementos simbólicos del modelo templario de Vera Cruz -al igual que las Virgenes Negras vienen definidas por quince características recisas-.
Excluyendo el hecho básico de que todos los lignum crucis templarios adoptan la forma de cruz patriarcal, el citadocuadro general puede presentarse -salvo posterior perfeccionamiento- de la siguiente manera:Vienen de Oriente; Jerusalén, Alejandría, Constantinopla. Llegan de forma milagrosa: por los aires, en manos de una imagen milagrosamente aparecida.
Son arrebatados, generalmente a los moros, cuando van a ser utilizados indignamente.
* Son traídos por: los ángeles, un santo, un Obispo, un Maestre del Temple, un templario o una pareja de ellos.
* Aparecen a caballo entre los siglos XII y XIII, aunque las leyendas pueden hacerlos aparecer muchos antes.
* Llegan a una posesión templaria importante, a veces tienen que ver con la fundación de la misma.
* Se veneraron en santuarios templarios, que ocasionalmente tienen forma poligonal o circular.
* Se adoraron como talismán mágico-sagrado y protector contra todo tipo de males, todavía se les venera así
o quedan recuerdos de dicho culto.
* Tienen algunas situación de preeminencia o privilegio en su culto, respecto a otras imágenes o reliquias de su entorno:
ciertas imágenes iban a visitarlos, los obispos les rendían pleitesía, presidían las procesiones o romerías a la que asistían varias imágenes.
* Producen diversos milagros característicos: salvan a un cristiano cautivo o en peligro (generalmente por los aires), convierten a los moros, su tamaño varía en más o menos a su voluntad (corrientemente cuando van a copiarlos).
* Se celebran con ellos rituales ajenos a la ortodoxia católica: se bañan en agua o vino, se hacen conjuros, se representan autos sacramentales sobre sus milagros.
* Aparecen asociados a un cáliz o copa, o tienen referencias o cualidades o hechos del Grial.
* Aparecen asociados o cercanos a una Virgen Negra, que puede ser del Temple, dándose el caso de venir en compañía de una o varias de estas imágenes, bien en forma milagrosa o traídos por los personajes ya citados.
Características totalmente simbólicas, cuyo conjunto define globalmente el gran símbolo templario que representa la Vera Cruz, en sus relicarios de cuatro brazos. Símbolo aquella por la que dicha cruz se constituyó en reliquia preeminente, digna de ser de admitir o rechazar al aspirante que pretendía ingresar en la Orden, digna de ser la insignia mayor del Temple, y digna de ser venerada en la iglesia Madre de los caballeros en Jerusalén, la Cúpula de la Roca, junto a un recipiente graálico conteniendo sangre de Cristo.

Eso, resulta algo que se nos escapa, pero que indudablemente iba unido a la esencia de las Vírgenes Negras al mismo tiempo que a otros símbolos sincréticos templarios.
Unión, Virgen Negra - Vera Cruz, que se hace aún más patente si nos detenemos a considerar, no sólo la identidad en la estructura de los milagros obrados por ambas reliquias, sino también la estructura compositiva de ciertas imágenes medievales de Vírgenes Negras, como aquella de Nuestra Señora de la Piscina -en San Vicente de la Sonsierra, Logroño, de oscuras reminiscencias templarias-, que se dice traída de Jerusalén por el Infante de Navarra, D. Ramiro, en el siglo XII, tallada de tal modo que posee un hueco en su espalda donde, a modo de relicario lignum crucis, se conserva un fragmento de la Vera Cruz. Con lo cual, la Gran Madre se nos muestra conteniendo dentro de sí la madera del Árbol dela Vida, y puesto que ella es la Virgen de quien nacerá el Hijo, hemos de concluir que ella es también la Madre Fecunda, la Madre Tierra de quien brotará el Arbor Vitae...
1. El Temple poseyó en Zamora las iglesias, ya desaparecidas, de Santo Tomás de Canterbury, Santa Marina y San
Miguel de la Cabaña, más una cuarta no identificada pero que puede coincidir con algunas de las que actualmente conocemos como del Santo Sepulcro, Santa María de la Horta, La Magdalena o San Salvador; R. ALARCÓN, Atlas Templario Peninsular
(Ensayo para una geografía de la Orden del Temple).

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